¿El boxeo paraguayo debería estar en el libro Guinness?
¿El boxeo paraguayo debería estar en el libro Guinness?
No cabe duda de que Paraguay podría tener un récord mundial en cantidad de
campeones internacionales... aunque no necesariamente por las razones
correctas. Nuestro país parece ser una fábrica de títulos otorgados por
pseudo-organizaciones. Aquí, para ser campeón, basta con tener suficiente
descaro para subir al ring, sin importar si se cuenta con las condiciones
físicas, técnicas o psicológicas necesarias.
Pululan las entidades como la WPC, IWBO, ASB, WBL entre otras, que ofrecen títulos cual espejitos de colores para atraer a
atletas nacionales ilusionados. ¿El resultado? Un festín de campeonatos
distribuidos sin ningún tipo de regulación seria. Estas organizaciones no
cumplen los requisitos reglamentarios mínimos, establecidos por la Ley
Nº 2874/2006 "Del Deporte" que destacan la importancia de la
normativa nacional y el reconocimiento exclusivo de las federaciones deportivas
nacionales. Sin olvidar de las ridículas imitaciones de boxeo como la de playa
y las realizadas en las jaulas y los eventos informales en dónde inventan sus
propias reglas.
Los cómplices del caos: Los pseudo-dirigentes nacionales,
que en el mejor de los casos son ignorantes respecto a las reglamentaciones y,
en el peor, actúan con dolo para desprestigiar a la Federación
Paraguaya de Boxeo (FPB). Incluso, ante cualquier conflicto, no dudan
en autopromoverse como candidatos para ocupar cargos dentro de la FPB, cayendo
en el ridículo. Esto se debe a que, para ocupar cargos oficiales, existen
condiciones especiales impuestas por la Ley Nº 2874/2006 "Del
Deporte", el Reglamento de Entidades Deportivas de la SND
Res. Nº 061/2024 y los propios estatutos de la FPB.
Este comportamiento es propiciado y alentado por un pseudo-periodista
frustrado, incapaz de aceptar que otros tengan el control y el protagonismo que
él no logró tener en su momento dentro de la institución. Estas acciones no
solo son un atentado contra la legitimidad del boxeo paraguayo, sino que
también reflejan una falta de respeto hacia las normativas que rigen este
deporte.
¿Quiénes son responsables de esta realidad? Desde
exdirigentes, exboxeadores hasta dueños de gimnasios que creen que su
vinculación superficial con el boxeo los habilita formalmente para asumir
funciones exclusivas de la FPB. Todo deporte tiene normas y entidades rectoras
que lo regulan. Operar fuera de estos marcos convierte a las acciones en
ilegales e informales. La FPB, como única entidad rectora, tiene prerrogativas
claras otorgadas por la Ley N° 2874/2006, incluyendo su autonomía e
independencia y según lo estipulado en la Resolución Nº 061/2024
de la Secretaría Nacional de Deportes (SND), que detalla los
requisitos que deben cumplir las entidades deportivas para operar con
legitimidad.
El boxeo es un deporte que requiere un proceso formativo sólido, comenzando
en el ámbito amateur. Reglamentariamente, exige de tres a cuatro años de
actividad oficial, registrando un mínimo de 40 combates con
una efectividad de entre el 60 y el 70 %, antes de considerar
si un atleta está en condiciones de pasar al profesionalismo. Aun con más de
100 combates, sin técnica ni dominio de reglas y tácticas, el boxeador no
tendrá una carrera significativa.
¿La culpa del desastre técnico? Recae, en gran parte, sobre
los entrenadores, que deberían no solo enseñar a golpear, sino también formarse
ellos mismos y seguir los manuales oficiales de boxeo para garantizar la mejor
instrucción posible. La Ley Nº 2874/2006 también establece que las
competencias oficiales, nacionales o internacionales, deben ser fiscalizadas
por la FPB. Solo esta entidad administra las reglas internacionales, del
profesionalismo como las de AMB, OMB, CMB,
FIB, IBA, y futuramente con la recién reconocidas en el
ámbito olímpico.
Las pseudo-organizaciones y sus títulos carecen de legitimidad. No
cuentan con la convalidación internacional de la FPB. Estos eventos
fraudulentos exponen a los atletas a peligros innecesarios, evaden impuestos y
se convierten en vehículos para beneficios personales y desprestigian el boxeo
nacional.
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